jueves, 2 de diciembre de 2010

LA MISION PERSONAL

Si hace varios siglos, durante la construcción del monasterio de El Escorial le hubiéramos preguntado a dos albañiles que estaban haciendo podríamos, quizá, haber obtenido las siguientes respuestas.

Uno de los albañiles podría habernos contestado:
“estoy poniendo ladrillos para construir un muro. Estoy haciendo mi trabajo”.
El otro podría habernos respondido:
“estoy construyendo uno de los monasterios más grandes y bellos del mundo, que perdurara durante muchos siglos y será considerado como una de las maravillas construidas por el hombre”.

La diferencia entre esos dos albañiles es que el primero simplemente percibía que estaba realizando su trabajo, mientras que el segundo tenía un sentido de misión en lo que hacía.
El segundo albañil percibía que sus acciones eran importantes y contribuían a crear algo grande, de lo que se sentía participe. Su trabajo tenía un propósito e imaginaba el resultado que su esfuerzo contribuía a crear.

Conocer la misión personal es justamente eso. Es saber lo que uno desea realizar como contribución a la sociedad, durante el tiempo que le ha tocado vivir.
Cuando una persona define su misión personal crea un sentido de propósito en su vida. Sus acciones tienen un sentido cara al futuro, persiguen alcanzar ciertas metas que le permitirán contribuir de una forma especial y única: “la suya”.
Las personas con una misión se comprometen consigo mismas a desarrollarla y concentran todos sus esfuerzos y capacidades en ello.
Persiguen incansablemente su misión con cada nervio y cada célula de su cuerpo, generando un poder inmenso. Lo hacen día tras día y disfrutan plenamente haciéndolo.
Si vives tu misión tiendes a comportarte como un famoso director de cine americano que comenta: “cuando me levanto estoy tan entusiasmado con lo que quiero hacer que muchos días se me olvida desayunar”.
Ese sentido de propósito que una misión da a tu vida te atrae hacia el futuro, hace que tu imaginación se comprometa y visione lo que quieres alcanzar.

Tener una misión hace que tus creencias, valores y acciones se unifiquen y tengas un verdadero sentido de quien eres y que has venido a hacer.

Por desgracia, muchas personas carecen de un sentido de misión y en su lugar desempeñan un trabajo o realizan una carrera. En otras palabras, “van” a trabajar o “asisten” a clase para llegar a ser alguien, sin saber realmente porque hacen lo que hacen.
Es importante qué encuentres tu misión personal. Una misión que te atraiga con fuerza, qué te haga vibrar y qué despierte todo el potencial que hay dentro de ti.
Cuando la encuentres se encenderá un fuego en tu interior, te despertaras ilusionado cada mañana y te sentirás apasionado con lo que haces.
¿Cómo saber si has descubierto tu misión personal?
Pregúntate si tienes un trabajo, realizas unos estudios o estas realmente construyendo tus sueños.
Pregúntate si lo que haces lo realizas por obligación, para luego usar tu tiempo libre en lo que realmente te gusta o si, por el contrario, te gusta tanto lo que haces que piensas en ello, incluso cuando estas de vacaciones.
Algunas personas no eligen tener una misión porque creen imposible poder llegar tan lejos. Consideran inalcanzables sus sueños.
Para otros, es simplemente imposible trabajar y ganar dinero realizando lo que les gusta. No conocen el significado de la palabra tragozar (trabajar gozando).
Si reflexionas sobre tu vida hasta ahora, sobre lo que realmente te gusta y sobre lo que has venido realizando para vivir, quizá puedas distinguir sí tu vida ha sido una mera supervivencia o una vida en plenitud.
Si deseas vivir plenamente primero debes definir lo que realmente quieres hacer en tu vida, en que forma sientes que puedes contribuir de una forma especial, “la tuya”, a la sociedad en la que vives. Se trata de que definas tu misión personal. Después, es bueno que te plantees unos objetivos concretos que te permitan desarrollarla. Finalmente, deberás pensar que acciones debes realizar e iniciarlas.

Tu misión personal es algo que solo puedes descubrir desde dentro, por ti mismo.
Descubriéndola te aseguraras que tus metas son realmente tuyas
y que estarás contento al alcanzarlas.
Y recuerda que cuando vives tu misión,
realizar lo que tienes que hacer para alcanzar tus objetivos
se hace una tarea muy agradable y divertida.

Manuel Roca Alvarez

martes, 16 de noviembre de 2010

LO QUE EL CORAZON QUIERE, LA MENTE SE LO MUESTRA

Leía ayer un artículo pasado por Internet que hablaba de la posibilidad de cambiar nuestro cerebro a través del pensamiento positivo, el cambio del centro de atención o la respiración abdominal.
Esta es una entrevista que La Vanguardia Digital le realizó al Dr. Mario Alonso Puig quien es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia


ENTREVISTA:

Mario Alonso Puig : Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Llevo más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión? Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.

“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.

¿Eso es psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

¿No exagera?
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
-Más recursos… La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal:

“Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
-La mayoría de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

Deme alguna pista.
-Cambie los hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
-Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste, persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

La psicología de la persuasión II

Al igual que en el artículo anterior, profundizo en algunas estrategias poderosas de persuasión que actúan en nosotros a nivel inconsciente y que debemos conocer para no caer en ellas.

Imagine a un hombre al que se le acerca una señorita con apariencia de modelo que le pide hacerle una encuesta para conocer su estilo de vida. Le pregunta: ¿Usted sale a comer en la semana? El hombre ve a la linda señorita y para impresionarla, responde: Claro que sí. Luego le pregunta ¿Cuánto gasta saliendo a comer? y la persona responde con una de las posibilidades de mayor gasto.

Luego le pregunta si va al teatro. Sigue impresionando y dice: “Muchísimo, me encanta el teatro”. Así, la persona sigue respondiendo preguntas de forma un poco exagerada, tratando de proyectar una buena imagen ante la modelo. Finalmente, la señorita le dice: “Veo que usted es un candidato perfecto para nuestro servicio de entretenimiento. Con lo que usted gasta, le convendría obtener nuestro servicio de compra anticipada de espectáculos y consumo en restaurantes, pues le sería de gran ahorro”.

En ese momento, toda la magia de la seducción se cae y la persona se da cuenta de que le han puesto una trampa. La persona ha declarado algo que no es y ahora se ve presionada, para mantener la coherencia, a comprar el producto de la señorita.

Esta historia que narra el profesor Robert Cialdini, en su libro La psicología de la persuasión, describe el principio de coherencia como herramienta de influencia.

El principio plantea que una vez que tomamos una posición pública sobre algo, haremos todo lo posible para que nuestros actos coincidan con nuestras palabras. Le pedí a mi hija que haga la siguiente encuesta en la playa el fin de semana: debía preguntarle a los bañistas si les interesaba el medio ambiente; si querían que las playas estén limpias de polución. Si las respuestas eran positivas, entonces debía pedirles su teléfono y comprometerlos a ir esa misma tarde a limpiar la playa por dos horas. Las 21 personas encuestadas respondieron que sí les interesaba el medio ambiente y de las 21, 18 estuvieron dispuestas a dar su teléfono y a limpiar la playa. Nuevamente, mi hija hizo que declaren públicamente que el medio ambiente les importaba y luego la mayoría, por la ley de coherencia, estuvo dispuesta a dedicar dos horas a la limpieza de la playa.

Este mismo principio de coherencia es el que hace que una vez que tomemos una posición abiertamente en una reunión, nos cueste tanto aceptar otras ideas. Estamos tratando a como dé lugar de mantener nuestra coherencia ante los demás, de tal manera que no escuchamos otros argumentos.

Si quisiéramos mejorar el liderazgo de los jefes y gerentes de una organización usando el principio de coherencia, se les podría pedir a los líderes que respondan: ¿Cómo quisieran ser recordados como líderes por parte de sus seguidores? Luego de esto se les pediría que compartan su respuesta con su equipo de trabajo. Así, los jefes estarán haciendo una declaración pública de su ideal de liderazgo y por el principio de coherencia tratarán de cumplirla.

Según Cialdini, muchas ONG usan el principio de coherencia para recaudar fondos. Las recaudadoras preguntan al potencial donante: ¿Cómo se siente el día de hoy? La respuesta típica es: Bien. Una vez que ya la persona declara que se siente bien, la recaudadora le dice: Bueno, yo vengo a hablarle de personas que no están bien hoy, niños que pasan hambre, etc. Por el principio de coherencia, si usted dijo que está bien, es más probable que ayude a alguien que está mal.

Si usted va a usar este poderoso principio, hágalo éticamente y no manipule a las personas. Declare claramente su intención de influenciar y persuadir. Si piensa que lo están usando en usted, no se deje llevar y tome conciencia de que pueden estar intentando manipularlo.


DAVID FISCHMAN

sábado, 30 de octubre de 2010

La psicología de la persuasión

Hay oportunidades en las que hacemos cosas que no queríamos hacer y no sabemos por qué las hicimos. Existen muchas estrategias inconscientes de influencia. Conocerlas es el primer paso para impedir que nos manipulen.

Robert Cialdini, experto en psicología de la persuasión, menciona lo siguiente sobre una investigación realizada a un grupo de personas a quienes se les pidió que introdujeran los dedos índices de cada mano en dos vasos de agua: uno de los vasos tenía agua congelada y el otro agua fría.

A los que inicialmente tenían el dedo en el vaso de agua congelada se les pidió que lo sacaran y lo introdujeran en el de agua fría. De esta manera, todos los participantes terminaron con sus dos dedos índices en el mismo vaso y experimentaron una sensación increíble. El dedo que pasó por el agua congelada se sentía en el vaso de agua fría como si estuviera en agua caliente. El contraste de temperatura hacía que la persona sintiera dos temperaturas en sus dedos a pesar de estar en el mismo recipiente.

Cialdini ha investigado a cientos de vendedores en sus tácticas de influencia y llama a este fenómeno el principio del contraste. ¿Cómo se usa en ventas? Imagine que quiere comprar un auto, ¿el vendedor debería mostrarle el auto más caro de la tienda o uno que pueda estar de acuerdo a su presupuesto? La respuesta de una persona ajena a ventas sería de acuerdo a su presupuesto.

Pero es la respuesta equivocada. Usando el principio de contraste, primero nos muestran el auto más caro de la tienda (introducen nuestro cerebro en agua congelada) y luego nos muestran un auto bueno y más barato y lo percibimos como una gran oferta. Sin darnos cuenta, nuestra percepción ha sido manipulada. Pero allí no termina todo. Primero, nos muestran un auto sin accesorios a un buen precio y luego nos empiezan a ofrecer accesorios. Como ya estamos comprometidos a hacer una compra de varios miles de dólares, los pequeños accesorios son percibidos como minucias. Por ejemplo, imaginemos que el auto vale 18 mil dólares.

Nos ofrecen una radio que vale 350 dólares. En nuestra mente por el principio de contraste, 350 de dólares no es nada cuando hacemos una compra tan grande. Sin embargo, si vamos a una tienda a comprar un equipo de música para el auto y nos muestran decenas de equipos, seríamos mucho más cuidados escogiendo el precio del mismo. Es cuando comparamos el precio del equipo con la compra mayor que estamos dispuestos a ceder.

El principio de contraste afecta nuestras vidas sin que seamos conscientes. En un estudio de la Universidad de Arizona, mencionado por Cialdini, se demostró que las personas perciben a sus parejas como menos atractivas cuando son bombardeados por los medios de comunicación con imágenes de modelos perfectos sin un gramo de grasa de sobra. Una joven de 17 años escribió la siguiente carta:


“Queridos padres:

Actualmente estoy bien de salud, después de la contusión cerebral que sufrí al caer de un segundo piso; debido al incendio que ocurrió en mi departamento pasé dos semanas en el hospital. Afortunadamente, el fuego fue visto por un empleado de una gasolinera que llamó a los bomberos. Este chico me visitó en la clínica y me invitó a vivir en su departamento.
Estoy embarazada y nos vamos a casar. El problema es que no hemos podido hacer los trámites de matrimonio porque mi novio tiene enfermedades venéreas. Bueno, en realidad no tuve ninguna contusión cerebral ni sufrí ninguna caída, no hubo incendio, no tengo enamorado, no estoy embarazada y no me voy a casar.
Sin embargo, me desaprobaron en matemáticas y lenguaje en la universidad. Solo quería que pusieran este pequeño desliz en perspectiva.”

Evite ser influenciado inconscientemente por el principio de contraste. No deje que lo influencien sin su consentimiento.


DAVID FISCHMAN

jueves, 30 de septiembre de 2010

Fidelidad Animal

Hace un par de dias, viendo la pelicula "Happy Feet", vino a mi memoria una caracteristica peculiar que tiene aquellos inteligentes animales, las cuales muchos de nosotros deberiamos de imitar ... que es su "fidelidad".

A pesar de que los pingüinos viven en un hábitat de hielo, son un ejemplo de calidez. Son capaces de afrontar, junto a su pareja, una serie de responsabilidades y emociones que los llevan a tener una relación más allá del apareamiento.

Los pingüinos emperador caminan más de 70 millas en el hielo y soportan temperaturas hasta por debajo de los 60 grados para encontrar a su otra mitad. Esto es el comienzo de una aventura en la cual cada uno es fundamental para el otro. De esta manera tienen acuerdos claros para mantener una relación, como lo describe la exitosa documental francesa:

La Marcha de los Pingüinos.

Su situación no difiere mucho de la de dos humanos, quienes están más obligados a mantener una constante comunicación por ser la unión de dos individuos distintos. El ambiente de hielo también se presentan entre el hombre y la mujer. La ausencia de palabras, asumir lo que el otro piensa y siente, o castigar con indiferencia, son errores comunes que tarde o temprano hacen de la casa y la relación escenarios gélidos.

En un noviazgo, matrimonio o unión con varios años de sana convivencia, sin duda se ha sabido manejar una comunicación en la cual están implícitos la comprensión y el amor. Esto se requiere especialmente en situaciones como el nacimiento de los hijos, episodios tristes, aprietos económicos y disgustos.

Pero resulta ambicioso dar una respuesta específica del porqué un hombre y una mujer deciden estar unidos, comenta el psiquiatra Miguel De León. A nivel popular se considera que la atracción y la compatibilidad socioeconómica son las áreas más influyentes para perseverar.

De hecho, la atracción física es considerada uno de los aspectos más relevantes para comenzar la relación, manifiesta De León. El experto hace énfasis en que en la actualidad los encuentros sexuales se dan desde el noviazgo y este tiempo de pasión deja para después la amistad, la ternura y el compromiso.

Varios estudios realizados por las universidades Collage, en Londres, y Cornell, en Nueva York, concluyeron que la pasión dura entre uno y tres años. En este tiempo se da prioridad a las emociones y los sentimientos de placer.

El sexólogo Mauricio Aquino coincide en que la compatibilidad sexual es un factor no tan relevante y variante en cada relación:


“Un gran número de parejas no comparte intimidad sexual constante y se ama, pero es una decisión establecida con el tiempo”,

expresa Aquino. Sin embargo, para otras personas este componente no debe descuidarse y es determinante en la relación. Alicia Arellano, sexóloga de la Organización Mujer Feliz, considera que estos encuentros íntimos deben disfrutarse y no hacerse monótonos.

Aquino explica que los objetivos comunes o compartidos son el fundamento para continuar una vida juntos. El deporte, la música, la literatura y el cine, entre otras actividades, son distracciones necesarias para estar juntos aunque está claro que no siempre las preferencias concuerdan, lo cual hace necesario buscar el equilibrio.

Con regularidad, dos personas que conviven por muchos años buscan nuevas experiencias y así ganan estabilidad emocional. Tienen una vida social activa, amigos, se respetan y desarrollan un nivel de confianza elevado.